domingo, 11 de agosto de 2013

VI. Eretza Igoera. Crónica.

Primera carrera que hago desde finales de abril. Desde entonces muchos acontecimientos en mi vida, me caso, nace mi primer sobrino, Luna de Miel con ascenso al Kilimanjaro incluido, safari,...y como no, más de un día y de dos de parranda.

Asisto con tan solo tres semanas de entrenamientos, así que me lo tomaré como tal, como un entrenamiento de calidad en el que por supuesto intentaré darlo todo durante los 14,4 kilómetros y 827 metros de desnivel positivo que se concentran en 7,5 km.

Una cosita antes de empezar, las fotos que vais a ver no son de hoy, sino del otro día que me acerqué a inspeccionar un poco el terreno. La climatología era calcada a la de hoy.
Eretza.


El trail da comienzo a las 11 de la mañana, quizás un poco tarde, y más teniendo en cuenta que vamos a correr bajo un sol de justicia (aunque al final ha resultado más benigno de lo que pensaba). Voy a Sodupe solo, una lamentable costumbre que se va convirtiendo en habitual. Llego a las diez de la mañana y todavía queda algún recalentado de la noche por la calle, gora Sodupeko jaiak!!! Lo de siempre, retirar el dorsal, cambiarme, evacuar solidos y líquidos, y a calentar.

A las 11 en punto salimos.  Somos unos cien valientes. La gente va volando, es alucinante como está aumentando el nivel de los corredores en estas pruebas.
Enfilamos esta calle hacia abajo.

 Yo voy tranquilo, pues al de 800 metros de asfalto en ligero descenso comenzamos la subida, que nos da la bienvenida con un muro de hormigón en el que la gente ya empieza a andar. Miro para atrás y veo que es verdad, voy muy tranquilo, de hecho tendré a unos cinco o seis deportistas por detrás,jeje. Que huevón soy!!!
A la izquierda comienza la subida.


Me resisto a ponerme a andar, así que voy haciendo el molinillo mientras los que están al lado mío van a mi mismo ritmo andando. La razón es que cuando ando luego me cuesta volver a correr y mi zancada andando me da la sensación de que no es muy efectiva (hay que entrenar).

Después de las primeras duras rampas el camino va por una pista que se deja correr.

Mirando hacia el norte puedo observar como ya he ganado unos metros (poquitos todavía...)

Así, yendo detrás de un corredor del Ostruka de Sodupe y su amigo, llego a los caserios del barrio de Lejarza.

La verdad que por la sombra es un lujo correr, pero cuando salimos a algún claro el sol aprieta bastante.

Yo voy a lo mio, a intentar bajar de las dos horas, con eso me conformo. En éstas, llegamos al collado de Campo Arbori, donde tenemos un avituallamiento líquido. hasta ahora solo hemos tenido unos tres descansillos en forma de leves bajadas y las piernas comienzan a notar el esfuerzo. Bueno, nosotros giramos a la derecha, mientras que a la izquierda se va para acceder al monte Luxar.

Seguimos ganando altura, alternando el andar con el correr, hasta que el camino se estrecha y se empina, quedando la única posibilidad de andar como buenamente pueda.

Salimos del bosque y empezamos a ir por un terreno algo más técnico de piedras y rocas.

Llegamos a otro avituallamiento, bebo aquarius y me echo agua por la cabeza para que espabile porque ahora empieza lo más duro. Abandonamos el camino para atacar la loma herbosa que sale a la derecha. Subo trazando pequeñas zetas.
Todo tieso para arriba

Al de un rato, y sudando como un pollo, acabo esta subida. Ahora tengo solo 40 metros de terreno favorable antes de iniciar la ascensión a la segunda dura loma que esta vez, sí, me llevará a la cima del Eretza (880 metros). Que lastimoso se hace este tramo, menos mal que más de un montañero con los que me cruzo animan al personal.
Ahí arriba está la cima.
Por fin llego al buzón, donde hay buen ambiente. Miro el reloj y voy 1 hora y 7 minutos (creo).


Comienzo la bajada, primero por una senda en la que hay que poner mucha atención e incluso ayudarse por momentos de las manos para no tener ningún incidente.




A continuación por el cortafuegos, también peligroso, donde abajo están los de protección civil rezando para que nadie baje rodando. En el inicio del cortafuegos adelanto a un chico (después hablaríamos en meta) que parece que no le inspira mucha confianza esta bajada.


Menos mal que hoy está todo seco, pues de lo contrario, si la tierra estuviera mojada más de uno bajaríamos con este careto.

Poco a poco llego abajo, de ahí arriba vengo...



Hay un segundo cortafuegos, pero antes de llegar a él giramos a la derecha, Aquí tenemos otro avituallamiento. Entramos en una pista cómoda en la que se puede dar zapatilla. Y así lo hago yo, apretando y dando ritmo a la zancada. Logro adelantar a la pareja que venía delante mío y sigo bajando.
Una gozada

Bajo, la verdad, a toda leche, pero pisando bien para que no se me produzcan las temidas ampollas. En un claro (último avituallamiento), el camino traza una "U" invertida (más o menos), por lo que aprovecho para tomar referencias. Por lo menos, el que me sigue está a más de un minuto y quince segundos. Así que me digo "voy a ir más tranquilo hasta Sodupe y así cuido los pies".


Así que voy yo muy tranquilo hasta que veo a uno de naranja a lo lejos...pues nada, a darle otra vez para intentar pasarle. Le saludo mientras le adelanto y voy rápido un par de minutos con intención de volver a aminorar la marcha. En esto me veo a otro del Ostruka, pues nada misma estrategia que hace cinco minutos, solo que un par de pisadas dudosas han sido más que suficientes para que me vaya a salir una ampolla en el pie derecho. Me caguen...

A todo esto, al otro lado del vallecito se encuentra el camino por donde hemos subido. Si afinais la vista podeís ver los caserios de Lejarza.

Ya casi llegando al asfalto veo a otro corredor de blanco que parece que va un poco justo. Yo la verdad que me encuentro a gusto, así que le paso justo aquí


Giramos a la derecha y ya solo me quedan 850 metros hasta meta, en ligera subida.


Pues nada, ya estoy casi, un municipal ordena a un coche que pare para que pase yo y de paso me anima con un "aupa gudari", le sonrío y me voy hacia meta que ya solo me quedan 70 metros. Paro el crono en 1 hora y 52 minutos y voy directo a ponerme chato a jamón, lomo, tortilla, queso,.... Objetivo de bajar de dos horas logrado. Un entrenamiento de calidad cojonudo para ir cogiendo chispa y ritmo, que es lo que quiero y necesito. Contento.

En féminas ha ganado Kaoutar Boulaid, mientras que en hombres se ha impuesto Felipe Larrazabal.
Clasificación completa

Y después de esta bonita mañana, duchita y a la playa, donde me está esperando Maitane.
Aguuuuuuuur!!!!!!!!!!!!!

miércoles, 7 de agosto de 2013

5º día, Una cumbre ¿absurda?

Viene de aquí.

22-06-2013

Recuerdo que solo hemos tenido unas horas para descansar y recuperarnos (y aclimatarnos en la medida de lo posible) de las algo más de seis horas que nos ha llevado el trayecto desde Horombo a Kibo, mil metritos más de desnivel para situarnos en estos momentos a 4.703 metros sobre el nivel del mar.

Mientras llegábamos a Horombo y viendo que Maitane no se encontraba bien, pensé en titular esta entrada "Una triste cumbre". Sin embargo, a la noche, viendo que antes de salir se encontraba bastante mejor pensé en titularla "Una feliz cumbre". Y al final, después de toda la experiencia que he vivido en esta dura jornada, he decidido darle el nombre a la entrada de "Una cumbre ¿absurda?".

Maitane ha podido descansar algo en horizontal, mientras que yo no he hecho más que dar paseitos a la letrina para evacuar líquido. Menos mal que he podido dormir al final algo...

A las 11 de la noche (todavía estamos a día 21) nos despiertan, comemos algo y nos preparamos para iniciar el ascenso a cima. La verdad que reina el buen ambiente aquí en Kibo, echándonos unas risas con los franceses mientras observo que Maitane se encuentra bastante mejor (incluso come algo).

En cuanto a ropa, yo llevo las botas de caña alta, unas mallas térmicas para esquiar, otras mallas por encima de correr, y para rematar los pantalones de monte que uso en invierno. Esto es África, sí, pero vamos a estar cerquita de los seis mil metros. Por arriba me pongo unas cuantas térmicas y técnicas de diferentes grosores, acompañado por el polar rojo, y como última capa la chaqueta de plumas (que ya tiene menos plumas que un polluelo). Por supuesto, buff, gorro, guantes de esquiar, frontal y bastones. De Maitane, destacar, como no, sus pantalones fashion de esquiar,jeje.

Unos minutos pasan de las doce de la noche cuando salimos del campamento. Ya estamos a día 22, por lo que hoy hacemos una semana de casados...y que mejor manera de celebrarlo que dándonos un palizón a semejantes alturas en las que nunca antes habíamos estado. Así que venga, a encender el frontal y a empezar a andar!!!

Ya desde el principio el camino pica hacia arriba, ganando metros sin parar, por lo que debemos de ir trazando zetas. Me he fijado que nuestros guías no llevan sus mochilas, unas horas más tarde me daré cuenta de que los guías de las demás expediciones tampoco llevan sus mochilas personales...

Como voy tan a gusto con el paso que llevamos, de vez en cuando voy hablando con Maitane, aunque ella prefiere ir concentrada. Vamos, que pasa de mi, jejeje.

Al de casi cuatro horas de marcha, mi tranquilidad (y la de mi pobre mujer también, supongo) desaparece, pues a Maitane le vuelve el malestar y el dolor de cabeza, acompañado de una ligera sensación de cansancio. Pues nada, a partir de ahora lo que vamos a hacer son pequeños descansos con más frecuencia. Yo ya estoy nervioso y no quiero que nos expongamos a ningún peligro.

Uno de los guías carga con la mochila de Maitane, y poco a poco vamos ganando metros a la montaña, pero me preocupa que mi chica no mejore. Le ofrezco un gel y lo rechaza, menos mal.... Lo abro para tomármelo yo y al empezar a ingerirlo me entra una pedazo de arcada que no vomito de milagro. Pues nada, a guardarlo en la mochila para tirarlo cuando bajemos a la basura.

Al de un rato, sucede lo inevitable, lo que siempre ocurre cuando voy al monte o hago una carrera....me tropiezo y me caigo! Que novedad, verdad? El tema es que los guías se quedan alucinando. Rápidamente viene uno hacia mi para preguntarme qué tal estoy y para que le dé mi mochila. Como buenamente puedo con mi inglés le explico que no ha pasado nada, que estoy bien y que no es necesario que me la lleve. Y él insiste en que se la dé, y yo que no,.... Finalmente, el bueno del guía gana la discusión (pocas ganas de discutir tengo yo...) y se la doy. Proseguimos.

Maitane sigue mal, lleva ya un rato que no lo está pasando nada bien. Les digo a los guías que hay que darse media vuelta, que todavía nos queda un buen trecho para la cima y que después hay que bajar. Ellos me responden que confíe en ellos, que tienen mucha experiencia y que están seguros que ella puede subir (sin mayores complicaciones entiendo). A todo esto, Maitane me dice que me calle y que deje de decir chorradas, que va a subir fijo (que cabezona es joder!). Ahora, la verdad, que ya estoy algo más tranquilo, es buena señal que pueda echarme la bronca,jeje. Por lo menos, espero que amanezca pronto ya que así seguramente ella vaya mejor.

Por fin llegamos a la Punta Gilman (5.685 metros). Esto quiere decir que lo más difícil ya está hecho. Ahora tan solo nos queda rodear el cráter mientras ganamos 200 metros de altura para llegar a la ansiada cima. Y encima empieza a amanecer!! Preciosooooo...

Mkwenzi de frente.
Debemos, como he dicho, ir cresteando por el cráter. Lo malo, que Maitane está muy cansada. Ai mi mujercita, dónde te he metido!!!! Ahora nos reímos, pero ese día lo pasamos mal...
Maitane que ya puedes apagar el frontal!!!!!
Llegamos a Stella Point, donde nos juntamos con los montañeros que suben por la ruta Machame.

Vamos llegando a la meta poco a poco mientras afoto a algunos glaciares



Ya no nos queda nada, es más, Maitane ya ha llegado, mientras yo me he retrasado un poco mientras hacía fotos. Cuando ya me quedan solamente unos metros no os penseis que mi llegada fue en plan película, llorando y recordando todos los buenos y malos momentos....para nada!! Llegué y me cagé en todo porque tenía a cuatro o cinco grupos por delante esperando a fotografiarse en la cima. Le doy un abrazo a Maitane y la felicito ( eres una máquina, lo hemos conseguido, el techo de África cariño,...!!), pero no me hace mucho caso la verdad. Son las siete y cuarto de la mañana.


Yo he cumplido uno de los muchos sueños que tengo, y no deseaba otra cosa que ella formara parte activa de la consecución de este sueño. Uhuru Peak, 5.895 metros.



Por fin es nuestro turno y nos sacamos las fotos correspondientes.

Maitane apuntándome con la pistola.


Con Yona

Con Husseim

Durante unos momentos nos encontramos en el techo de África, y a miles de kilómetros a la redonda no hay ni una sola persona que esté a más altura que nosotros.

Ya va siendo hora de ir perdiendo altura porque estamos cansados, Maitane empieza el viaje de vuelta antes que yo, que me quedo sacando fotos y grabando algún vídeo.
Enseguida estamos guapa!!!

 Aquí os pongo un vídeo sacado desde la cima, yo pensaba que estaba cansado, sí, pero no mucho. Cuando me escuché la respiración que tengo en el vídeo aluciné un poco. Tampoco debía tener muy bien el concepto de temporalidad, pues desde Gilman Point hasta la cima creía (más bien estaba convencido) que habíamos tardado como mucho 20 minutos (normalmente se tarda sobre una hora u hora y cuarto). Maitane me comentó ya abajo que ni de coña, así que miré en la cámara (aparece la hora de las fotos) y ví que habíamos empleado 50 minutos. Aunque estaba bien, supongo que yo tampoco escapé de los efectos de la altura.

Desde aquí arriba también se puede ver el Monte Meru, una pena que no tenga fotos de él. Me pongo en marcha sin parar de sacar fotos. Observo como hay gente sentada a ambos lados del camino con las manos en la cabeza, personas llevadas del brazo por sus guías, algún guía que llevaba dos y hasta tres mochilas,...menudo panorama...


Glaciar Guggenheim
Llegamos a la Punta Gilman y bajamos por donde hemos subido hace unas horas. El último tramo, antes de llegar a Gilman, era sumamente duro.


Pasamos este tramo algo técnico para a continuación bajar rectos, ni zetas ni le leches, hasta Kibo. Vamos incluso corriendo, a lo locoooooooo!! Claro, cuando llegamos a parte de estar reventados, llevábamos una capa de polvo y tierra que nos cubría todo el cuerpo.


Hechos polvo, nunca mejor dicho.
Hemos tardado algo menos de tres horas en descender. Nos abrazamos con Mohamed (nuestro porteador, despertador, camarero,...), un gran chaval. Y seguido nos echamos en las literas un par de horas, para a continuación comer algo e iniciar el camino a Horombo, que nos llevará casi tres horas. Allí, en Horombo, podremos comentar la experiencia con nuestros amigos franceses, y por supuesto, darnos un abrazo y despedirnos deseándonos mucha suerte en nuestras vidas.

Ha sido un día duro, de dudas, de sufrimiento, de recompensa,....pero tenemos claro que no ha sido un día absurdo.


sábado, 3 de agosto de 2013

4º día, Horombo Hut (3.720m.)-Kibo Hut (4.703m.)

Viene de aquí.

21-06-2013

Nos despiertan prontito pues hoy nos esperan entre cinco y seis horas de caminata hasta Kibo. Después descansaremos hasta las once de la noche y a las doce saldremos con intención de coronar la cima del Kilimanjaro (5.895m.). Por lo tanto, nos esperan dos días bastante duros en las que las incognitas me invaden la cabeza (¿Nos afectará el mal de altura?, ¿Físicamente seremos capaces de subir?, etc. son preguntas que rondan continuamente por mi cabeza).

Por regla general, yo me preparo antes que Maitane, por lo que aprovecho unos minutos para calentarme al sol.

En la primera hora y media, ganamos bastante metros con rapidez.
Dejamos atrás Horombo.

El fantástico día que hace nos permite ver en todo momento la mole del Kilimanjaro, del Uhuru Peak mejor dicho.
Si os fijais bien, se ve la ruta de subida "Machame".
Glaciares somitales, tirando de zoom.
Aquí se aprecia mejor la ruta "Machame".
La verdad que seguimos caminando y ganando metros la mar de bien, nos sentimos fenomenal. Eso sí, no paramos de beber agua. Y claro, si no meé en todo el día quince veces ( no exagero), no meé ninguna.





En las siguientes fotos, tenemos el pico Mkwenzi (5.100m.) detrás. Me encanta esa montaña.


Como se puede observar, cualquier tipo de vegetación desaparece y el paisaje se torna en un desierto de altura, mucha altura para nosotros, pues nunca habíamos superado hasta ahora los tres mil metros.

A continuación os dejo un video de la zona, se puede ver, entre otras cosas, el Mkwenzi y el Kilimanjaro. Pinchad en él.


Sin embargo, a partir de la tercera hora, Maitane comienza a encontrarse mal, dolor de cabeza, cansancio,...mal de altura amigos. Paramos a comer el pícnic pero está inapetente, lo poco que come lo vomita.
Detrás de los guías.


En cuanto a mi, la verdad que estoy asustado de lo fuerte y bien que me siento, tan solo tengo un ligerísimo dolor de cabeza que en cuanto me tomo un ibuprofeno desaparece.
Finalmente, después de seis horas llegamos a Kibo Hut.


En la siguiente foto se puede ver la ruta por la que ascenderemos esta noche que desemboca en la Punta Gilman (5.685 m.). Desde ahí solo tendremos que bordear el cráter para llegar a la cima.

Al llegar al campamento, lo primero que hago, como no, es ir a mear. Al volver me encuentro a Maitane vomitando al lado del francés, Julian, que está flipando. Al parecer, después de la siesta se siente mejor, incluso come algo y lo tolera. Ojalá siga mejorando, pues nada sería más triste que llegar sin ella a la cima.

Ahora os dejo un vídeo de Maitane comentando cómo se encuentra después de tomar el té.

Hay que aclarar una cosa, solo vomitó dos veces, y no siete como ella dice. Lo que pasa es que para Maitane una arcada ya es un vómito....y eso no es así cariño!!! Bueno, después de esta manera tan agradable de terminar la entrada os emplazo a que volvaís a visitar el blog para leer la entrada del ataque a cima....¿Seremos capaces?

jueves, 1 de agosto de 2013

Que memoria tiene el cuerpo!

Hasta hace dos semanas la última actividad exigente la hice en la Donostia-Hondarribia Talaia Bidea Trail, allá por finales de abril.

Desde entonces nada. Hasta el 15 de junio, día en el que nos casamos Maitane y yo, calculo que salí a correr durante una hora un par de días para eso de dejar a un lado los preparativos de la boda.

Es cierto que durante la Luna de Miel, especialmente en la primera semana, hicimos algo de actividad, pues subimos al Kilimanjaro. Pero en el resto del viaje lo más duro que hice fue divisar animales y beber cervezas, sin olvidar de comer de manera copiosa.

Así que hace dos semanas, cuando volvía entrenar, fuí incapaz de hacer del tirón 10 kilómetros en llano. Tuve que parar tres veces. Estaba totalmente fuera de forma!!!

Sin darle muchas vueltas a la cabeza, seguí entrenando y al de nueve días tenía planeado realizar una tiradita más larga, de la cual acabé bastante contento. Corrí por la zona del Malmasín y Pagasarri 20 km. en 2 horas y 29 minutos, sin forzar apenas. Lo único que quería era correr por el monte unos cuantos kilómetros sin tener que echar a andar, por lo que no subí cuestas extremadamente exigentes. El desnivel positivo fue de 637 metros.


Así que si apenas diez días antes al cuerpo se le había olvidado qué es eso de correr, enseguida recuperó la memoria y me permitió hacer mejores y más largos entrenamientos. Además de tener una gran memoria, el cuerpo es sabio, y me avisa en forma de dolor en el pubis de que tampoco me emocione mucho con las cargas de entrenamientos y de que vaya despacio.

Por otra parte, físicamente no creo que lo haya notado mucho, ya que en cuanto acabé y me duché vino Artetxe a buscarme para ir de comida y de fiesta a Amorebieta hasta que el domingo cantó el gallo. Y todo gracias al dinero que les sobró a los amigos en la despedida que me hicieron en Lisboa. No sé si a los otros amigos que me llevaron a Gijón también les sobró algo para una jamada...jejejeje. Aunque en el plano físico no haya obtenido mucho rendimiento, en el aspecto moral fue una auténtica victoria poder completar los 20 km.

P.D: Al acabar la tirada del sábado me miré y tenía la camiseta manchada de rojo, mejor dicho, de sangre. Al parecer se me irritaron los pezones y me sangraron. Muy aparatoso porque en realidad no tenía nada, pero la ducha no me entró tan bien como otras veces,jeje.
Menos mal que no me vió casi nadie...

P.D: El reloj-gps de muñeca que habeís visto en la primera foto me lo regaló Maitane en mayo. Pedazo de regalo, menuda máquina, datos de los entrenamientos, posibilidad de descargar, seguir y grabar tracks,etc. Ahora solo me queda seguir dándole tralla.