No conozco el recorrido, pero según mis cálculos, hacerlo entre 2:30 y 2:45 ya sería motivo de satisfacción.
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Guti y yo antes de tomar la salida. |
En la cuesta de la iglesia. Fotógrafo: Miguel Ángel del Río. |
A continuación pasamos por unas trincheras de la época de la guerra civil. El recorrido es un constante sube-baja, y me sorprendo de lo bien y rápido que estoy bajando hoy, adelantando a gente incluso. Antes del km 8, llegamos a la primera de las dos grandes cuestas de la Jabalí Trail, la cuesta de Belcebú. Por supuesto, la subo andando, pero a gusto, adelantando a unos tres corredores.
La verdad que una de las cosas que más me han gustado, ha sido que en todo momento he tenido contacto visual con corredores. No he ido en ningún momento solo y la sensación de empezar en la parte de atrás e ir adelantando a corredores es muy gratificante.
Corono la cuesta de Belcebú y ahora toca bajar. Menudo calor!! Noto que se me recalientan los pies, espero que las ampollas no me den mucha guerra...
Del km 8 al 11 no recuerdo mucho, pero a partir del kilómetro 11 me acuerdo de todo, pues a partir de aquí ya se me empieza a hacer larga y dura la carrera. A pesar de todo, intento no aflojar el ritmo y seguir teniendo contacto visual con la gente que está delante mío. Parece que lo consigo, y además no me adelanta nadie.
Los avituallamientos hacen que en las paradas tenga una breve desconexión de la carrera, aparcar por momentos el sufrimiento y centrarme en beber y comer.
Llego a la segunda cuesta importante, la cuesta de Satanás. Dura...muy dura y exigente. la subo del tirón, pero observo que hay gente que se tiene que tomar un respiro. Realmente machacona esta cuesta, con tramos que llegan al 42%. Después viene un tramo de bajada de unos tres kilómetros antes de afrontar los últimos seis.
Cuesta de Satanás. Fotos de Miguel Ángel del Río. |
Guti. |
Kilómetro 15. Me invaden los malos pensamientos, "no vuelvo a hacer más carreras, qué hago aquí, igual me retiro,...". Hace un calor sofocante y las piernas me están ardiendo. Los kilómetros no pasan, madre mía que sufrimiento. Me acuerdo de mi época de remero, cuando cada regata era sinónimo de sufrir. La diferencia es que al contrario que remando, aquí tengo muchas facilidades, pues corro para mi y si quiero puedo parar. Sin embargo, remando no podía tirarme de la trainera...
El único consuelo que me queda es ver que no me estoy quedando, que seguimos unos siete u ocho corredores unos cerca de los otros. Somos clones, si uno se echa a andar, los otros hacemos lo mismo. Ya quedan pocas fuerzas. Siento rabia al pasar por sitios por los que me gusta correr, cuestas tendidas que pican para arriba, pero al igual que mis compañeros, muchos de estos tramos los paso andando.
Por fin llega el último kilómetro, estoy roto y pienso en mandarlo todo al carajo y echar a andar. Sin embargo, hago todo lo contrario. Subo el ritmo y adelanto a cinco corredores. Ya apenás me quedan 300 metros, 200, 100... se acabó!
Acabo contento por el tiempo invertido, he necesitado 2 horas y 28 minutos para hacer los 21 kilómetros, pero algo cabreado porque me quedaban más fuerzas de las que pensaba. Aún así, el balance es completamente positivo. Puesto 120 de 272.
Me dan la bolsa de corredor, una lata de bebida isotónica y me siento a esperar a Guti, que finalmente entra con un tiempo de 2:50. Nos damos un abrazo y comentamos la carrera. Él me dice que se le hizo más dura la de Amurrio. Sobre el papel sí que es más dura, pues son 8 km más y 500 metros más de desnivel, pero a mi se me ha hecho más dura la carrera de hoy.
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1º Unai Sáenz de la Fuente, 2º Zigor Iturrieta, 3º Jon Lozano |
Y un tirón de orejas para algunos corredores que a pesar de que antes de dar comienzo el trail la organización avisó por megafonía que los vasos los tiráramos a las papeleras de los avituallamientos, que no ensuciáramos el monte,etc. (no hacía falta ni dar el aviso por megafonía), iba corriendo y por momentos se apoderaba de mi un gran enfado al ver vasos tirados por el monte, envoltorios de geles,...por favor!!!
Pues esto ha sido todo. Ahora toca descansar. Voy a estar diez o doce días sin correr y así recuperar bien de una vez por todas las ampollas.
Un saludo!!